Las Ramblas y La Casa de los Paraguas

Las Ramblas y La Casa de los Paraguas

Pasear por las ramblas es como tener treinta mil canales de satélite en tu televisión. Aquí pasa de todo y se ve de todo, las veinticuatro horas del día. Muchos dicen que las ramblas somos todos, quienes paseamos arriba y abajo, los cinco tramos día a día. Y están en lo cierto, pero a medias 😉

Las ramblas también son quienes no se mueven, lo que está parado.

No es imposible describir las ramblas detalle a detalle, sin embargo, si alguien lo hiciera en lugar de un blog esto sería la historia de Don Quijote y Las Ramblas, una excelente novela de aventuras y muy larga también.

En esta entrada hablaremos de un edificio particular. Tal vez hayamos pasado de largo distraídos por la muchedumbre, pero si levantamos la mirada a la altura de La Boquería, dirección mar antes de llegar al Liceo y al lado izquierdo -es más sencillo de lo que parece- hay una casa muy curiosa en la esquina con Pla de La Boquería. La casa de Bruno Quadros o La casa de los paraguas (La casa dels paraigües, en catalán).

Se trata de un edificio ecléctico, donde confluyen varios estilos y elementos arquitectónicos.

Por allá el 1883, antes de la Exposición Universal del 1888, el arquitecto Josep Vilaseca fue encargado de reformar la Casa del comerciante Bruno Quadros. En aquel entonces en Barcelona se estaban construyendo edificios muy bonitos e innovadores, con motivo de la gran exposición. Vilaseca no pensó en desentonar y también recurrió a un incipiente estilo modernista combinado con la inspiración oriental. El resultado fueron balcones y galerías con aires egipcios; en la fachada, el recuerdo de oriente con esgrafiados y vidrieras hechas con sombrillas y abanicos de hierro fundido.

umbrellas facade

Y en la tienda, pues en los bajos el Sr. Quadros tuvo por muchos años un negocio de paraguas (y de ahí la Casa de los Paraguas) Vilaseca supo crear un espacio llamativo con los colores, trabajó mucho la carpintería y dibujó personajes prestados de láminas japonesas en los cristales.

Aun con todo esto, la guinda del pastel es un gran dragón chino de hierro forjado. Colocado estratégicamente en el vértice de las dos fachadas principales y sujetando una preciosa lámpara oriental. Y al mismo nivel, un pelín más abajo, hay un paraguas flotante como reclamo de la famosa tienda.

A día de hoy ya no existe tal tienda, tras las reformas de los bajos de la Casa de los Paraguas de 1980, se han convertido en una sucursal bancaria. Por supuesto, vale mucho la pena pararse en el medio de las Ramblas para contemplar esta obra tan cuidada y detallada.

Desde nuestros Hotel Continental Barcelona en Las Ramblas, 138 y Continental Palacete en La Rambla de Catalunya, 30, ya que es imposible no pasear hacia el mar caminando por la preciosa avenida, os invitamos a echarle un vistazo a La Casa de los Paraguas.

quadros conti
El Dragón con la lámpara y el paraguas flotante

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *